miércoles, 1 de agosto de 2007

La lengua sirve para el zumbido constante de tus palabras necias y los gritos de mi rebeldía. Mi lengua está muerta, pálida y sombría… Ahora es tu chance para escupir tus demonios. Mi lengua se ha helado, y adentro es invierno. Mi aliento ahora nieva, y tu te quedarás ahí parado temblando de frío. Mi frío. Las palabras taradas, sin freno, y juiciosas apagan mi fuego y Mi lengua está muerta, pálida y sombría… ya no escucharás los gritos de mi rebeldía.

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